Dia de todos los Santos - 1 de Noviembre 2012
Una
de las fiestas tradicionales en Cusco es el Día de Todos los Santos, día
en el que tal vez nos aferremos a la idea de que algún día el cielo será
nuestra futura patria. Aunque son muy contados los que tienen grandes
ambiciones de ser santos o imitar a los incontables cristianos,
declarados o no, como santos por la Iglesia Católica.
Fecha del Calendario Religioso. En nuestra cultura, se celebra el 1 de
noviembre y lo festejan quienes aún permanecen vivos en este mundo
terrenal; mientras que el 2 de noviembre se recuerda el día de los
difuntos con romería a los cementerios con grupos de música y danza. Los
deudos delante de la tumba del difunto brindan con abundante chicha,
cerveza y le ofrecen la comida, frutas y todo aquello que en vida
degustaba agradablemente el finado.
Son clásicas en estas fechas festivales gastronómicos donde sirven lechones, tamales y las fiestas de bautizo de las t’anta wawas..
TODOS SANTOS EN CUSCO
La esperanza que existe vida más allá de
la vida, hace que las familias cusqueñas armen un descanso, una forma de
altar con las comidas y bebidas que más agradaban a nuestros seres
queridos que tuvieron que adelantarse en el camino de la vida. Cuenta la
tradición andina, que el 1 de noviembre a medio día, los muertos vuelven
del más allá, para visitar a sus parientes y a todo su pueblo y también
para disfrutar del altar y ver si aún los recuerdan en la tierra, pero
deberán retornar al otro mundo antes del medio día del 2 de noviembre.
La muerte en el sur de los andes, en especial en Cusco, es concebida
como una continuidad de la vida. Es un paso más que da el “runa” o ser
humano en forma natural de “esta vida” a la “otra vida”.
Quienes aún tienen la suerte de escuchar la tradición oral de sus
abuelos y padres, seguramente habrán oído hablar del temporal que
refleja el estado de las “almas benditas”; si a esa hora de la llegada
llueve, significa que los difuntos están llegando con lágrimas, o sea,
llorando porque sus familiares durante el año no se acordaron de ellos.
Pero si es un día de sol, es porque ellos llegan con alegría pues sus
familias aún los recuerdan.
Al día siguiente, 2 de noviembre, los cementerios se poblarán de vida
como en ningún otro día del año y el costo de las flores alcanzará los
cielos. Muchos esposos que nunca se atrevieron a regalar en vida un ramo
de flores a sus esposas e hijos que nunca lograron regalar una canción a
sus madres, lo harán frente a sus tumbas. Compartirán largas charlas que
no fueron posibles en vida del tal forma que hacen posible traspasar las
fronteras de la muerte. Los cementerios o panteones se llenarán de
personas que rezan por sus difuntos, algunos rezan por todos los
difuntos, también por aquellos de los que nadie se acuerda.
Al parecer lo comercial va camino a convertirse en tradición, varios
mercados y plazas, como la Plaza Tupac Amaru, estará repleta de kioskos
improvisados que deleitan a niños y adultos con el riquísimo lechón, un
plato que trae carne de cerdo asada al horno y unos tamales de maíz
cusqueño. Mientras que las t’anta wawas y coloridos “pan caballos” se
hacen irresistibles ante los ojos de los más pequeños de la familia y en
muchos lugares, se realiza la preparación de t’anta wawas enormes.
La Fiesta de Todos los Santos, 1 de noviembre y la fiesta de los
difuntos, 2 de noviembre, aún es parte de ese Cusco mágico y aunque las
contradicciones son inevitables la ciudad cosmopolita se transforma y
asume como suyo fiestas como el Halloween, que, aunque muchos no lo
sepan, tiene como parte de su origen esta celebración católica, mezclada
con la tradición céltica, después de todo, la palabra “halloween” era
originalmente Hallowe’en que a su vez era una forma acortada de: All
Hallows’ Even, lo cual se deriva del inglés antiguo que quiere decir:
“Eve of” All Saints’ Day, en español: “La víspera del Día de Todos los
Santos ”.







