SEMANA SANTA EN CUSCO - MARZO O ABRIL
La
Semana Santa en el año litúrgico cristiano, es la semana previa a la
Pascua que comienza con el Domingo de cuaresma y de Ramos. Se celebran
ritos solemnes para conmemorar la pasión, muerte y Resurrección de
Jesucristo. Celebraciones especiales recuerdan la institución de la
eucaristía.
La Semana Santa es uno de los acontecimientos más importantes del mundo cristiano, cuando se conmemora la muerte y la resurrección de Jesucristo. En cada rincón del orbe católico, en Cusco esta festividad adquiere diversas expresiones según la tradición y las costumbres locales.
Conmemoración religiosa, donde se manifiesta el sincretismo católico-andino.
La Semana Santa en Cusco se celebra entre la segunda quincena de Marzo a la primera semana de Abril, la fecha es movible.
CUSCO: EL SEÑOR DE LOS TEMBLORES
La Capital Arqueológica de América y antigua cabeza principal del
otrora poderoso Imperio del Tahuantinsuyo celebra la Semana Santa
rindiendo culto a la imagen del Señor de los Temblores o Taitacha
Temblores, en quechua.
Según algunas fuentes, la historia de este Cristo de rasgos descarnados
y de sobrecogedora apariencia se remonta a cuando el emperador Carlos V
envió la efigie a Cusco, hecha especialmente para los indios, copiando
las bruscas facciones de éstos. Los españoles buscaban consolidar así la
Conquista hecha por la espada e imponer su adoración.
Pero fue el 31 de mayo de 1650 cuando se encendió aún más la llamarada
de fe del pueblo cusqueño por el Señor de los Temblores. Esa tarde, un
terremoto azotó la ciudad echando abajo muchas casas y templos. Fue
entonces en que ocurrió un milagro para muchos: indios, señores,
esclavos y mestizos se mezclaron todos para adorar y pedir amparo al
Cristo de los Temblores.
Su rostro labrado -cual fina roca oscura- muestra un gesto grave y
triste, recogiendo en cada paso el clamor de los fieles hacia su
"General de la Esperanza". Se cree que su cuerpo adquirió ese tono
ennegrecido cuando salió por primera vez a las calles, al contacto del
humo que se expandía de los cirios y velas de la gente.
Desde esa época, las andas de este Cristo mestizo salen en procesión
cada Lunes Santo, seguidas por una multitud de feligreses que lo
acompañan con humilde fervor. En las ventanas de las casas, por donde
pasa la efigie, se colocan refinadas piezas de tapicerías aterciopeladas
con franjas de oro, telas y alfombras brillantes, que las familias
reservan especialmente para esta ocasión. Mientras tanto, los Camaretos
o pequeños morteros, petardos y cohetes agitan el ambiente con su
estruendo hacen casi inaudibles los cánticos y oraciones de la multitud.
En el Viernes Santo, al igual que en Ayacucho, acontece el encuentro de
las andas del Cristo en el Santo Sepulcro y de la Virgen Dolorosa.
Ese día, a diferencia a lo que sucede en otros lugares, no es de
abstinencia en el Cusco. La costumbre es degustar doce platos típicos
distintos que incluyen desde variadas sopas y potajes ya sea a base de
pescado seco, trigo y olluco, hasta los deliciosos postres como los
dulces de manzana, maíz o choclo.
La Semana Santa llega a su fin el Domingo de Resurrección. Luego de la
procesión y de la celebración de la misa, por las principales calles se
percibe el aroma exquisito de los manjares que deleitan propios y
extraños, como el sabroso caldo de gallina, las empanadas, el dulce de
maíz blanco, los tamales y las tortas. Así, en forma pagana, se cierra
en la milenaria ciudad imperial del Cusco la Semana Santa andina.







